
Soy un fotógrafo de calle en blanco y negro que trabaja con una Leica M10 Monochrom, una Ricoh GR IV Monochrome y, a veces, con película.
Me atraen los lugares ordinarios bajo una luz imperfecta. Aeropuertos a las seis de la mañana, aceras al mediodía, esquinas donde se supone que no debería pasar nada. Normalmente es justo ahí donde acaba pasando algo.
Mi trabajo se construye sobre la paciencia. Espero. Pierdo fotos. Vuelvo a esperar. La fotografía de calle tiene menos que ver con cazar y más con escuchar: los gestos, las sombras, la coreografía silenciosa de extraños que comparten el mismo espacio sin siquiera darse cuenta los unos de los otros.
El blanco y negro no es nostalgia. Es sustracción. Quitar ruido, mantener la tensión. Lo que queda es estructura, contraste y geometría humana.
No me interesa el espectáculo. Me interesan las pequeñas fricciones: una mirada, una línea de luz, una figura que atraviesa el encuadre en el segundo exactamente equivocado, o perfecto.
Este es, de hecho, mi equipo.
Para copias, exposiciones o colaboraciones, puedes escribirme.